Esta ermita se dedicó en un principio a San Sebastián, y es probable que fuera levantada en el siglo XV. Está dedicada actualmente a San Julián, patrón de Cuenca. Es conocida por todos simplemente como la ermita del «Santo». El edificio sigue activo y de hecho está en muy buen estado de conservación, pues se llevó a cabo en 1996 una buena restauración, por alumnos de la escuela taller. En esta restauración fueron encontrados los restos óseos de un niño bajo el tejado. Su campana lleva fecha del siglo XVIII.
Está situada en el cruce de las calles Cruz de Marchante, Montejano y Borrero. Hay una gran abundancia de imágenes de cartón piedra de las que destacan la imagen de San Julián con un panecillo entre las manos, San Antonio Abad (San Antón), la Virgen del Carmen y Santa Marta con un dragón y un caldero en una mano. Así mismo, actualmente también hay una imagen de Santa Cecilia, patrona de la música.